
“Un desafío para los que se van, un sueño para los que se quedan”. Es la máxima de Thierry Sabine, fundador del Rally Dakar en 1978, que el expiloto francés David Castera, director de la prueba desde su aterrizaje en Arabia Saudí, ha intentado recuperar y modernizar durante su mandato al frente de la mítica carrera. Este sábado, en la ciudad costera de Yanbu, arranca la séptima edición en tierras arábigas con dos españoles entre los grandes favoritos. El madrileño Carlos Sainz (Ford), a los 63 años, buscará su quinto Touareg en la categoría de coches; el valenciano Tosha Schareina (Honda), a sus 30, intentará escalar el peldaño definitivo en el podio de motos tras su segunda plaza del curso pasado.“Las sensaciones son buenas, con algo de tensión, lo normal justo antes de empezar una carrera que preparas a lo largo de un año entero y disputas en dos semanas”, apunta el máximo exponente de la vieja guardia dakariana. “En las pruebas de los últimos días todo ha ido bien y no ha habido sorpresas, que es lo más importante, y el coche llega claramente mejor que el año pasado”, añade. Ford ha afinado su prototipo, más ligero y con mejores suspensiones, de cara a este segundo año de proyecto. “Después del abandono del año pasado tengo muchas ganas, pero habrá que controlarse y no tener demasiadas. Hay que tener la cabeza fría. Será un Dakar de juzgar la carrera para llevar el ritmo adecuado cada día”, señala el ganador de las ediciones de 2010, 2018, 2020 y 2024.Más informaciónSchareina tampoco esconde sus cartas. “El año pasado nos quedamos a las puertas de la victoria a pesar de que tuvimos varios problemas a lo largo de la prueba, además de la caída”, recuerda el piloto de Honda, que se rompió la clavícula izquierda en la quinta etapa, pero no quiso reconocerlo hasta cruzar la línea de meta para evitar el no apto de los médicos. “Queda subir otro escalón, pero lo cierto es que es un gran paso. Para mí, la clave está en no ponerse la victoria como objetivo, sino centrarse en hacerlo todo bien para poder conseguirlo”, agrega el corredor, que se impuso en el rally de Marruecos y llega en excelente estado de forma. Este año se cumple una década de la última victoria española en motos a manos de Marc Coma en Buenos Aires.El piloto español Tosha Schareina, del equipo Monster Energy Honda HRC, durante las gestiones para las administraciones técnicas y administrativas antes de la salida del rally, en Yanbu, este viernes.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)La 48 edición del Dakar arranca con una etapa prólogo que alterna secciones técnicas y pistas rápidas en apenas 22 kilómetros, con tramos exigentes en la navegación y algunos peligros trialeros. Será apenas un fogueo ante la odisea de 8.000 kilómetros —casi 5.000 contra el cronómetro—, que espera a la caravana de 800 participantes, con un centenar de españoles en liza. En motos, la carrera se mantiene muy abierta y además de Schareina hay una decena de candidatos a destronar al australiano Daniel Sanders (KTM), vigente campeón. Nadie se atreve a descartar a su compañero de equipo Edgar Canet, de tan solo 20 años y octavo en su debut. En coches, la nueva generación sigue buscando triunfar ante la vieja guardia que conforman los Ford de Sainz y Nani Roma y los Dacia de Nasser Al-Attiyah y Sébastien Loeb. La armada de Toyota, la máquina del defensor de la corona Yazeed Al-Rhaji y el subcampeón Henk Lategan, es la que más preocupa a los rivales.La lluvia intensa de las últimas semanas, por mucho que abrase el sol estos días, ha provocado que el terreno de las tres primeras etapas esconda más trampas de las esperadas. Al no haber pistas marcadas, la orientación será más compleja para los copilotos. Las piedras y los pinchazos, que traen de cabeza a todos los pilotos, fueron uno de los temas candentes en estos días previos. Para evitar una carnicería, habrá un ‘pit-stop’ para cambiar neumáticos en la primera, segunda y undécima etapa.“Vuestra combatividad, ambición y pasión impulsan esta aventura que inspira a tantas personas desde sus casas”, les decía Castera a todos los participantes, tanto a los profesionales veteranos como a los amateurs debutantes, en el campamento a orillas del mar Rojo. “Para mí, soñar es importante. Vivimos en un mundo alterado, en la televisión solo hay malas noticias todo el día. Poder estar aquí 15 días es un respiro, un paréntesis del día a día. Estar rodeado de personas con las que compartes una pasión es todo un privilegio”, comentaba sobre su filosofía. Bucólico, sí, pero rodeado de medidas de seguridad excepcionales. El campamento en el desierto es prácticamente una prisión de alta seguridad instalada a las afueras de la ciudad, y a lo largo del recorrido de la prueba las autoridades saudíes desplegarán a 30.000 policías y militares.
Carlos Sainz y Tosha Schareina: la apuesta española para ganar el Rally Dakar que empieza hoy | Deportes
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