Las agencias de inteligencia vienen documentando un cambio en las capacidades tecnológicas de los grupos armados ilegales en Colombia, centrado en el uso de drones modificados para operaciones ofensivas más letales. Los registros más recientes dan cuenta de dispositivos comerciales intervenidos de manera manual, adaptados para el transporte y activación de cargas explosivas, con un nivel de complejidad que busca evadir los sistemas de detección aérea desplegados por la Fuerza Pública.Uno de los hallazgos más relevantes corresponde a la identificación de un campo de entrenamiento en Filo El Gringo, zona rural del Catatumbo, donde se ha detectado el sobrevuelo simultáneo de hasta 100 drones.De acuerdo con informes de inteligencia, este espacio estaría bajo coordinación y mando del Eln y sería utilizado para prácticas de ensamblaje, vuelo, navegación y ataque con aeronaves no tripuladas, operadas tanto de forma directa como remota y se presume que este campo lo habían trasladado recientemente desde Venezuela.Uno de los drones hallados en Catatumbo. Foto:CortesíaLos registros oficiales sobre ataques con sistemas aéreos no tripulados muestran una expansión sostenida de esta modalidad entre 2024 y 2026. De acuerdo con el balance consolidado, desde el primer ataque registrado el 26 de abril de 2024 en el municipio de Argelia, Cauca, hasta el último evento reportado el 9 de enero de 2026 en zona rural de Patía, Cauca, se han contabilizado 395 eventos con el lanzamiento aproximado de 911 granadas mediante drones.La información recopilada indica que los drones no son empleados en su configuración original. Los aparatos son desarmados y reconfigurados con piezas de distinto origen, lo que dificulta su identificación por los sistemas antidrones.“Es el dron normal, pero lo van adecuando para ponerle los explosivos. Cada vez más usan tecnología sofisticada”, señala una de las fuentes consultadas, al explicar que estas modificaciones permiten confundir los radares, que llegan a registrar los vuelos como si se tratara de equipos destinados a grabación o fotografía aérea.Uno de los sistemas adaptados a los drones. Foto:CortesíaSegún el testimonio, los grupos armados estarían utilizando drones de alto valor —algunos avaluados en cerca de 20 millones de pesos— para realizar operaciones desde zonas como el Catatumbo. Los aparatos pueden ser activados desde una vivienda mediante el uso de una SIM card, lo que les permite controlarlos a distancia sin desplazarse al lugar del lanzamiento.De acuerdo con la información, estos drones han sido empleados de manera reiterada, incluso de forma simultánea, para soltar cargas tras posicionarse en el punto objetivo, una modalidad que ya ha quedado registrada en videos difundidos en redes sociales como TikTok y que, según fuentes de inteligencia, evidencia un uso cada vez más sofisticado de esta tecnología en el conflicto armado.Entre las modalidades detectadas se encuentran los llamados ‘drones kamikaze’, en los que la carga explosiva va integrada al cuerpo del dispositivo y se activa al momento del impacto. En estos casos, el explosivo es introducido en tubos o estructuras improvisadas, acopladas al dron, que luego es dirigido contra el objetivo. Este tipo de operación elimina la necesidad de soltar artefactos desde el aire y convierte al propio equipo en el medio de detonación.Drones con explosivos utilizados por los grupos armados. Foto:CortesíaLas agencias también han establecido el uso de drones de fumigación, conocidos como “agras”, que por su capacidad de carga y estabilidad son empleados para transportar explosivos de mayor peso. Estos equipos han sido vistos operando en zonas rurales y de difícil acceso, donde el ruido y la altura de vuelo reducen las posibilidades de detección. “A 500 o 1.000 metros no se escuchan ni se ven”, advierte una fuente, al describir las limitaciones actuales para identificar estos vuelos en tiempo real. LEA TAMBIÉN Con fibra ópticaOtra de las tecnologías que ha llamado la atención de los analistas es el uso de drones con fibra óptica. En este caso, al dispositivo se le incorpora un cable de fibra óptica que lo conecta directamente con el operador, lo que impide que las señales de control sean interceptadas o bloqueadas por los sistemas antidrones y las cúpulas de protección electrónica. Esta modalidad permite mantener el mando del dron durante todo el trayecto, incluso en zonas con interferencia activa, y ejecutar ataques con explosivos sin exposición a la neutralización remota.Los reportes señalan que muchos de estos drones son de origen chino, tanto los equipos aéreos como algunos sistemas de detección utilizados en el conflicto. En ciertos escenarios, la tecnología permite incluso identificar la ubicación del operador. “Marca dónde está el dron y dónde está el operador”, explica una fuente, al detallar que esa información ha sido usada para dirigir ataques contra quienes controlan los dispositivos desde tierra.Comandante del Ejército, general Royer Gómez Herrera. Foto:CortesíaEn medio del incremento de ataques con drones en varias regiones del país, el Ejército avanza en el fortalecimiento de sus capacidades para detectar e inhibir este tipo de artefactos. Así lo explicó el comandante del Ejército, Royer Gómez Herrera, al detallar las acciones que se están desarrollando desde la Fuerza para responder a esta modalidad de agresión.Dentro de ese proceso, el general confirmó un avance en materia de autonomía tecnológica. “Hay una muy buena noticia. El Ejército ya desarrolló la capacidad para producir nuestros propios inhibidores. Ya los estamos produciendo, que hasta el momento nos han arrojado excelentes resultados”, indicó el oficial durante un evento en Yopal, Casanare.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia:

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