
Fue un final surrealista el que se vivió en el Sánchez Pizjuán. Ocho minutos de locura resumidos en un paradón de Odysseas en el 98 al lanzamiento de penalti de Stuani. Pero conviene analizar bien todo lo sucedido. Con el 0-1 en el marcador, un resbalón inoportuno de Echeverri permitió a Kike Salas anotar, con un golazo, el empate en el minuto 92. El Sevilla había mejorado en el segundo acto, pero su ejercicio de impotencia solo encontró premio en el disparo del central canterano, que le pegó con el alma. Tres minutos después, el Sevilla, volcado en ataque, se vio sorprendido en un contragolpe en el que Echeverri puso de cara al gol a Iván Martín. Suazo arrolló al jugador del Girona y Gil Manzano decretó el claro penalti. Sin embargo, el guion del partido todavía se enredó mucho más. Michel, el entrenador del Girona, decidió que Stuani, que estaba calentando en la banda, saliera solo para golpear la pena máxima. Un cambio típico del balonmano que venía avalado por el hecho de que el uruguayo solo había fallado uno de sus 28 penaltis anteriores. La decisión del entrenador, bastante arriesgada, no salió bien para sus intereses. Odysseas voló a su izquierda para detener el lanzamiento de Stuani. El portero griego puso de esta forma el colofón a su extraordinario partido.
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Odysseas Vlachodimos, César Azpilicueta (Oso, min. 45), Nemanja Gudelj, Kike Salas, José Ángel Carmona (Juanlu Sánchez, min. 45), Gabriel Suazo, Peque Fernández (Chidera Ejuke, min. 45), Batista Mendy (Djibril Sow, min. 62), Lucien Agoumé, Neal Maupay y Akor Adams (Alexis Sánchez, min. 73)
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Paulo Gazzaniga, Vitor Reis, Arnau Martínez, Hugo Rincón, Daley Blind, Thomas Lemar (Alejandro Francés, min. 73), Bryan Gil (Joel Roca, min. 73), Viktor Tsygankov, Fran Beltrán (Axel Witsel, min. 55), Iván Martín (Cristhian Stuani, min. 96) y Vladyslav Vanat (Claudio Echeverri, min. 45)
Goles
0-1 min. 1: Lemar. 1-1 min. 91: Kike Salas
Arbitro Jesús Gil Manzano
Tarjetas amarillas
José Ángel Carmona (min. 20), Azpilicueta (min. 50), Claudio Echeverri (min. 52), Gazzaniga (min. 86), Iván Martín (min. 91), Suazo (min. 95)
Así fue el increíble desenlace de un choque donde el Girona fue muy superior en el primer tiempo, hasta el punto de perdonar a un Sevilla muy flojo, que reaccionó en la segunda mitad y que, gracias a Odysseas, se lleva un punto que le sabe a oro y que le permite distanciarse a tres puntos de la zona de descenso. El cero a uno fue un buen resultado para el Girona al descanso. Pero también para un Sevilla descompuesto, roto desde el gol de Lemar a los dos minutos. El Girona, flojo en defensa también, se aprovechó del estado de un rival que atraviesa un momento de forma muy bajo. Un grupo que no entiende bien las instrucciones de su entrenador, Matías Almeyda, que condena a sus jugadores a persecuciones individuales sobre todo el campo. Un escenario que exige mucho en lo físico y que es terreno abonado para equipos de buen toque, caso del Girona. La comodidad con la que se movió el conjunto catalán provocó una multitud de llegadas sobre el área del Sevilla. Solo la descomunal aportación del meta Odysseas mantuvo al equipo andaluz en la primera mitad. El griego realizó hasta cuatro paradas de mérito frente a Lemar, Bryan Gil, Beltrán y Tsygankov. Esta última ante el ucraniano, después de un gran pase filtrado de Iván Martín, fue de una enorme calidad. El Sevilla, incluso con sus múltiples limitaciones, pudo empatar en una cesión de cabeza de Blinb sobre la portería de Gazzaniga, que volvía a la portería por la lesión de Ter Stegen. El Girona, impreciso en su sistema defensivo, había desaprovechado una buena oportunidad de encarrilar el partido en el primer tiempo. Había dejado al Sevilla con vida. La pitada de la afición al descanso por el bajo rendimiento de los suyos fue descomunal. Almeyda reaccionó en el segundo tiempo. Hizo tres cambios y modificó su sistema de juego. El Sevilla pasó a dominar el partido ante un Girona que se metió atrás y que se olvidó de tener el balón y atacar. Oso y Ejuke le dieron otro aire al conjunto andaluz, que poco a poco metió al Girona en su área. Maupay tuvo un par de opciones, además de varios disparos de Oso, pero fue el resbalón de Echeverri el que habilitó a Kike Salas cuando el Girona saboreaba el triunfo. Lo tuvo seis minutos después en los pies de Stuani, que falló su segundo penalti de los 29 que ha lanzado. El empate sentó mucho mejor a este Sevilla tan pobre. El Girona dejó escapar un triunfo que tenía en la mano. Lo entregó entre un resbalón, una decisión de Míchel y el paradón del mejor jugador del Sevilla, su portero Odysseas.“Una jugada desgraciada nuestra propició el empate de ellos. Si me la tengo que jugar con alguien para meter un penalti es con Stuani. No ha podido ser. Creo que en el primer tiempo hemos merecido mucho más. Tuvimos tres o cuatro muy claras y sabíamos que al Sevilla le iba a costar. En el segundo tiempo perdimos el balón y han estado más fuertes que nosotros, pero estábamos defendiendo bien. El final fue una moneda al aire y nos salió cruz”, señaló Michel, el entrenador del Girona.
