Jesucristo tardó tres días en resucitar. Paula Ribó (Barcelona, 34 años), más conocida como Rigoberta Bandini, ha tardado un poco más. A mediados de 2022, en plena bandimanía, la cantante anunció que se iba a alejar de los focos por un tiempo. “La verdad es que estoy un poquito hasta el coño de las cosas, ya no puedo más”, reconoció. Ese otoño, tras una exitosa gira y colgar el cartel de sold out en un concierto despedida en el Wizink Center de Madrid ―ahora Movistar Arena―, inició un “retiro espiritual” para volver a componer. “Necesitaba recuperar el músculo compositivo de manera absolutamente anárquica, sin ponerme deadlines, sin saber lo que estaba haciendo. Necesitaba volver a jugar”, explica a EL PAÍS.Dos años después, coincidiendo con la Cuaresma, Rigoberta resucita con un nuevo disco, Jesucrista Superstar, y un gran tour por España que comienza el 31 de mayo en Sevilla. En Jesucrista, un doble álbum con 22 canciones cuyo título rinde homenaje a la ópera rock de Lloyd Webber, la artista habla sobre la obsesión con el físico, la dependencia de las redes, la religión, la maternidad, el miedo a la muerte, el ciclo menstrual y los pitos de los hombres, entre muchas otras cosas. Está claro que sus fans la van a amar un poco más, si cabe, y sus haters la van a odiar todavía más. “Para mí es un orgullo ser woke. No me da ningún miedo. Si tengo que ser la reina del woke, pues adelante”, dice.Más informaciónPregunta. No sé si lo sabe, pero la actriz Cynthia Erivo va a interpretar a Jesús en una nueva versión del musical Jesucristo Superstar.Respuesta. Hostias, qué guay. Igual a partir de ahora somos todas Jesucrista. Eso sería muy guay.P. Usted tiene su lado religioso. ¿Cree que Dios es un hombre o una mujer?R. Es que para mí es todo. Yo creo que Dios no cree en los géneros. Respecto a mi espiritualidad, soy muy canal. Recojo cosas que oigo y que creo que son emocionantes o bonitas de hablar, de compartir, y las intento canalizar de un modo muy costumbrista, cercano, para que la gente conecte. Siento que ese es mi don.P. En una de sus nuevas canciones dice: “Soy mayor, qué coñazo”. ¿Este disco es producto de una crisis de la mediana edad?R. No lo he planteado así, pero puede ser. En este álbum, más que una gran crisis, hay muchas pequeñas crisis que forman un conglomerado de situaciones.”Dios no cree en los géneros”, asegura Rigoberta Bandini.Jaime VillanuevaP. En Si muriera mañana se imagina qué haría antes de morir. ¿Cuándo se es madre se tiene más miedo a la muerte?R. Yo creo que sí. A mí me pasó eso. Siempre he pensado muy poco en la muerte. Pero desde que tengo a otro ser humano conmigo lo pienso más. Pienso: “Ahora no me puedo morir, no me quiero morir”. Me duele pensar que no podría compartir mi vida con mi hijo y con la gente que amo.P. A propósito de su himno a Pamela Anderson, ¿alguna vez se sintió cosificada como Pamela?R. Sí y no. No lo sé. En el extremo de Pamela, seguro que no. Ella pertenece a otra época, una época en la que estaba muy limitada como mujer. Tenía menos cartas para jugar. En ese sentido, yo siento que no tengo que pasar por ese canal de la sexualización. Lo intento evitar, aunque creo que todos nos capitalizamos constantemente. Mi cuerpo también es una herramienta de venta. No vivo ajena a eso. Algunas veces me siento cosificada, como cuando haces fotos para una revista y te editan la cara y el cuerpo sin haberlo pedido. Yo no sé si eso le pasa a los hombres…P. Pamela ya no se maquilla. ¿Se ve capaz de llegar a ese nirvana?R. Me encantaría. Cuando salgo maquillada, esa no es mi cara, es una máscara. Yo me maquillo muy poco en mi vida diaria y me resulta muy liberador. Pero todavía no estoy en el nivel de Pamela, de ir a un photocall sin maquillaje. Sara Sálamo, la actriz, lo hizo y la machacaron. No lo entendí. Cuando la vi, me pareció muy guay y pensé: “Ojalá marque un precedente”. Pero para el mundo eso estaba mal. Claramente soy woke…P. Una de sus canciones se titula Busco un centro de gravedad permanente. ¿Ha encontrado el equilibrio?R. No. Pero esa búsqueda del centro es mi motor. Soy bastante calmada y hogareña, pero hay un bichito dentro de mí que siempre está buscando cosas. A veces lo odio, pero también le agradezco que tenga ese hambre.P. En Amore, amore, amore, dice: “Basta ya de terapias, que no aporten nada más. Que una fiesta de día y medio aún cura más”. ¿Qué van a pensar los psicólogos?R. Ya, los psicólogos me van a matar. Yo no hago apología de no ir a terapia. Yo hago terapia. La canción es caricaturesca. Pero creo que es interesante intentar no ser el centro de nuestras vidas. Está muy bien ir a terapia, me ayuda muchísimo, pero hay veces que dejar de observarse es muy sano.P. En Kaiman habla de la necesidad de aprobación externa. ¿Necesita esa validación?R. Sí. Cuando estás frente una audiencia, por mucho que internamente creas en lo que haces, hay momentos en los que sientes eso. En el estribillo lo llevo al límite para darnos cuenta de que, aunque parezca una broma, muchas veces nos sentimos así: “Tú dime que estoy bien y entonces estaré bien”.P. Curiosamente, Kaiman se ha hecho viral en TikTok e Instagram.R. Yo buscaba esa viralidad. Es un juego. Mi manera de enseñar el juego era metiéndome a tope en el juego. Es sano reírse de uno mismo. Todos estamos dentro de esa mierda y no siento que nadie se salve.”Algunas veces me siento cosificada, como cuando haces fotos para una revista y te editan la cara y el cuerpo sin haberlo pedido”, dice Rigoberta Bandini.Jaime VillanuevaP. Alguien ha dicho que Jesucrista es el disco en español más ambicioso desde El madrileño de C. Tangana.R. Uy, yo creo que El madrileño es un disco maravilloso y Jesucrista Superstar es otro disco. Es ambicioso en su duración, pero tiene poco que ver con El madrileño.P. La llaman “portavoz de una generación”. ¿Le pesa esa etiqueta?R. No, me parece bonita. A mí me inspira mucha gente y si yo puedo inspirar a la gente eso me encanta. Es una de las razones por las que hago esto. Lo que me parece guay es que gente de muy variada edad conecte con las cosas que digo. Eso me estimula mucho para seguir. Vivimos en un mundo muy fragmentado: los buenos, los malos, los de derecha, los de izquierda, los de arriba, los de abajo… A mí me gustaría generar más homogeneidad. Hace falta más unidad y menos separación.P. En este disco habla del ciclo menstrual, pero también del pito [“Me da vergüenza admitir que ayer pensé en tu pito”, canta en Todas tienen ganas de jaleo]. No hay muchas cantantes que incluyan un pito en sus letras.R. Ya, con Juliana [Gattas, con quien canta esta canción] tuvimos dudas con la palabra “pito”, pero dijimos: “Sí, vamos a ponerla”. A mí me hacía gracia porque es muy infantil.Imagen promocional del nuevo disco de Rigoberta Bandini, ‘Jesucrista Superstar’.Artur-Pol Camprubí – Maria Rodenas (EFE)P. Las artistas cantan más al amor que al ciclo menstrual.R. Desde luego no se habla mucho del ciclo menstrual, pero yo sí. Es que el ciclo está cada mes, como para no hablar de él. Además, el amor siempre está monitorizado por el ciclo menstrual. Todo está relacionado con el ciclo.P. Leí algo sobre su nuevo disco que me gustó mucho. Lo han definido como “una ida de olla que hasta ahora solo se le había permitido a un hombre”. ¿Qué opina?R. Yo también lo leí, en Jenesaispop. Me gustó y me hizo ilusión. No me lo había planteado, pero es verdad que la locura, la espontaneidad, siempre está más relacionada con lo masculino porque no deja de partir de un privilegio del hombre: el poder explorar más allá de lo que te han dicho que puedes explorar.P. ¿Cuál sería su dúo soñado?R. Ahora mismo sueño con Elena Rose. Estoy obsesionada con ella, quiero hacer una colaboración con ella. Por favor decídselo. No puedo parar de escucharla, tiene algo que me atrapa mucho.P. ¿Pudo hablar con Massiel después de cantar El amor en los Goya?R. Vi en la tele que habló muy bien de la canción y me hizo mucha ilusión, pero no he hablado con ella. La debería llamar, pero no tengo su teléfono.Rigoberta Bandini durante su actuación en los premios Goya de 2025.PACO PUENTESP. ¿Le da miedo que el éxito la abandone?R. Sí, siempre da miedo. Pero tengo tantas movidas en la cabeza que me gustaría hacer que si por lo que sea de repente tengo cero oyentes mensuales y nadie me quiere en este planeta, pues haría otras cosas. Igual sería una liberación.P. ¿Qué haría?R. Me encantaría tener un sitio de desayunos con dos mesitas. Me encantaría comprar un teatro, como Lina Morgan. Me encantaría tener una casa en el campo para hacer residencias artísticas y ser tipo curator. Si se acaban los limones de este árbol, hay tantos árboles por explorar que en ese sentido no me da miedo. Pero el miedo es fuego, es combustible para seguir persiguiendo metas. Está muy bien tener miedo. Si no lo sintiera, no tendría motivación.P. ¿Uno es esclavo del éxito?R. Mi éxito no ha llegado a niveles tan fuertes como para sentirme así. Es muy dulce mi éxito porque yo soy un poco como Hannah Montana, puedo tener lo mejor de las dos vidas.P. Usted también empezó a trabajar de niña.R. No, pero no tan niña, ni tan explotada. Puedo tener lo mejor de las dos vidas en el sentido de que puedo ser muy Miley Cyrus y tocar en el Wizink y puedo estar en mi casa y llevar a mi hijo en transporte público cada día y que nadie me raye. Para mí eso es un éxito muy dulce.

Rigoberta Bandini, cantante: “Soy un poco como Hannah Montana, puedo tener lo mejor de las dos vidas” | Gente
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